El origen de los churros se cree se remonta a los árabes quienes comerciando fueron esparciendo el conocimiento de su elaboración. En Cataluña se comienzan a consumir en el siglo XIX,  con variantes al acabado que conocemos en la actualidad. Debido a que se usaban otras herramientas para el preparado su forma era un poco distante a la que se consume hoy, pero la masa y receta la misma.

Además hay teorías que sostienen que los creadores de los churros fueron pastores españoles. Por lo que en España este aperitivo tiene incluso variantes a su nombre y se vende en todo tipo de lugares. Es así que desde ferias callejeras hasta locales gastronómicos de alto nivel fabrican churros para todo tipo de clientes. También existen lugares que se dedican sólo a los churros, las churrerías, esto se debe al gran consumo del producto. Aunque antes se creía que era para meses invernales por su valor calórico, se ha vuelto una costumbre para acompañar un café o incluso como postre. Entonces, en el desayuno o la merienda, con una leche o con un chocolate de taza los churros acompañan diversas edades y horas del día.

 

Elaboración y herramientas necesarias         

Los ingredientes para la masa son comunes: harina, sal y agua. Entonces, lo que requiere de manera primordial es un instrumento para su forma y posible relleno. Por lo tanto, sin tener una churrera de calidad y buena forma no se logran churros. El amplio público que consume estos dulces requiere que tengan el acabado típico, con posibles opciones de relleno y buena cocción. Las churreras son máquinas específicas donde se vuelca la masa base para luego dar forma, ser freídas y rellenadas.

Además, con la máquina correcta se hacen rápidamente. Pasa la masa por la churrera y se vuelca en la sartén con aceite, teniendo ya la forma y tamaño deseados. Finalmente, se recomienda adquirir una churrera de calidad que garantice un acabado parejo, rápido y posibilidad de generar muchos churros.

Esto es debido a que en toda cafetería, bar o restaurante deben poder realizarse churros de forma rápida, en cantidad porque los clientes consumen más de un churro en una comida y con variantes para rellenos diversos. Los rellenos de churros van desde cremas hasta dulces,  las presentaciones rebozadas en azúcar o solos pero con un acabado crocante por fuera y tierno por dentro. Por último, pueden añadirse presentaciones especiales ya sea en vasos, cubos o incluso servilletas enormes de papel, dando un fin perfecto para este ítem gastronómico que es tendencia.